Era el PSOE quién apoyaba la Ley Sinde, pero pocos días después de su derrota electoral paraliza en seco la puesta en marcha de la misma. Y para rizar el rizo, el PP, que en otros tiempos de oposición miraban con resquemor la nueva norma, ahora se convierte en su firme defensor. Los voceros mediáticos de la derecha se lanzan a la defensa de la Ley Sinde y los ciudadanos se sorprenden de lo que pueden cambiar las cosas dependiendo de si uno está en el gobierno o en la oposición.
En cualquiera de los casos, la jugada está clara: el PSOE quiere que sea el PP quién se queme poniendo en marcha la Ley Sinde contra las libertades y derechos de los ciudadanos en Internet y el PP presiona para no comerse semejante pastel que le costará protestas, imagen y votos por cientos de miles.
Todo sigue, no obstante, hacia donde tiene que llegar por orden y mandato de los poderes simonitas americanos: La Ley Sinde, se aprobará antes o después y el PP lo sabe tan bien como los ciudadanos indefensos antes los intereses de los extranjeros.
Un episodio más de esta vergüenza.

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