Por dios, no lo digo en plan peyorativo -las feministas me comerían vivo-, sino cual Esopo venido a menos en estas realidades comunitarias.
Os cuento la fábula: el personaje principal es la señora María Martín-Prat, una española que fue responsable de política legal de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, FIIF, que para situarnos, es el loby montado por las discográficas para sacarnos hasta los tuétanos. La sospechosa ha sido nombrada nueva responsable de la Unidad de Copyright por la Comisión Europea. No es broma. Con un par. Y nos aseguran que esa Unidad sirve para armonizar los intereses de los dueños del conocimiento (los amos) y los ciudadanos (los siervos).
Y claro, se montó la de dios y nuestro admirado amigo el eurodiputado del Partido Pirata, Christian Engström, puso encima de la mesa lo que más temían los autores de la fábula: "¿Cree la Comisión que dicho nombramiento ayudará a cimentar la confianza del Parlamento Europeo y del público en general en que la Comisión puede ser fiable a la hora de manejar de manera equilibrada asuntos relacionados con el copyright?".
Por favor, todos sabemos que esta señora se designa para que la todopoderosa FIIF pueda dirigir desde dentro las políticas que más interesen a las discográficas y sus socios del cine y demás farándula cultural. Pues farándula son aquellos que de las artes hacen mero negocio. Lo que no sé es cómo designar a esos políticos que con tan poca vergüenza la nombraron. ¿En manos de quiénes estamos?
Como todas las fábulas, sacamos algo en limpio cuando llega el final, pero esta fábula de la propiedad intelectual no termina, cada día un paso en contra de los derechos de los ciudadanos...
Os cuento la fábula: el personaje principal es la señora María Martín-Prat, una española que fue responsable de política legal de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, FIIF, que para situarnos, es el loby montado por las discográficas para sacarnos hasta los tuétanos. La sospechosa ha sido nombrada nueva responsable de la Unidad de Copyright por la Comisión Europea. No es broma. Con un par. Y nos aseguran que esa Unidad sirve para armonizar los intereses de los dueños del conocimiento (los amos) y los ciudadanos (los siervos).
Y claro, se montó la de dios y nuestro admirado amigo el eurodiputado del Partido Pirata, Christian Engström, puso encima de la mesa lo que más temían los autores de la fábula: "¿Cree la Comisión que dicho nombramiento ayudará a cimentar la confianza del Parlamento Europeo y del público en general en que la Comisión puede ser fiable a la hora de manejar de manera equilibrada asuntos relacionados con el copyright?".
Por favor, todos sabemos que esta señora se designa para que la todopoderosa FIIF pueda dirigir desde dentro las políticas que más interesen a las discográficas y sus socios del cine y demás farándula cultural. Pues farándula son aquellos que de las artes hacen mero negocio. Lo que no sé es cómo designar a esos políticos que con tan poca vergüenza la nombraron. ¿En manos de quiénes estamos?
Como todas las fábulas, sacamos algo en limpio cuando llega el final, pero esta fábula de la propiedad intelectual no termina, cada día un paso en contra de los derechos de los ciudadanos...

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada