Hoy me pondré muy serio, creo que la ocasión lo merece. La federación para la protección de la propiedad intelectual nos pide en su WEB que cuando asistamos al cine militemos en sus filas como espías y chivatos (al estilo de los EE.UU en tiempos de Macarthy y su caza de brujas) .
Para echarnos una mano en nuestro nuevo trabajo de voluntariosos “chotas” nos dan algunos consejos y advertencias prácticos para que cumplamos dilgentemente con nuestra cívica obligación de salvarles a ellos el culo.
Siempre debemos estar atentos, nos aclaran, sobre todo en los Estrenos de nuevas películas y en las sesiones con poca afluencia que usan los “piratas” para escudarse en el anonimato... y en la oscuridad del cine, añadiría yo. Observe la presencia de personas ajenas que entran o salen de la sala, (los ajenos se reconocen porque llevan un parche y pata de palo) o que se presentan en horarios inusuales (¿Cuándo el cine está cerrado?), diciendo ser amigos de un empleado o del encargado (¿Y nos lo dicen a nosotros o llevan un cartel en la espalda?). Debemos andar despiertos, nos advierten, ante “luces que destellan verdes y rojas” y tener ojo (el bueno) con los "cómplices que se sientan a ambos lados" del corsario. No descartar grupos familiares, pues el pirata puede llevar al conyugue e hijos al cine y yo añadiría: e invitarlos a comer palomitas… que también tienen derecho.
Y, para terminar, nos dicen: “Debe prestar atención a personas que alquilan la sala para proyecciones privadas de un estreno.” Ya, y si son privadas como entramos paras saber si gravan o no!!!!
Me pregunto si estos tíos están bien de la cabeza.

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